8 de noviembre de 2009

YO, EXISTO...


Yo existo, inquietud mía
¿No escuchas mis sentimientos
rompiéndose hacia tí como las olas?
su blancura ha encontrado alas
para aurolear tu rostro.
¿No ves cómo mi alma
surge del silencio,
y cubierta permanece junto a tí?
¿Es que a tu mirada mi plegaria
no florece como los árboles en mayo?
Tú eres el soñador y yo tu ensueño.
Cuando velas yo soy tu voluntad
y me tornaré una ronda sosegada de estrellas
sobre la ciudad maravillosa del tiempo.

Rainer María Rilke

4 de noviembre de 2009

Mientras tú existas


Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz cualquiera...

Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.

Ángel González

2 de noviembre de 2009

Madrigal


Si al sol llamo sol, no es a él,
sino a ti que sol te llamo.

Si llamo luna a la luna,
es que a ti te estoy llamando.

Si llamo a la rosa rosa,
es que en la rosa te hallo.

Si llamo amor al amor,
es sólo porque te amo.

José María Souvirón

1 de noviembre de 2009

SAKKARAH


La rosa negra

Cuando se abre en la mañana,

roja como sangre está,
el rocío no la toca,

porque se teme quemar.


Abierta en el medio día,

es dura como el cristal,

el sol se asoma a los vidrios,
para verla deslumbrar.


Mas, cuando toca, la tarde
blando cuerno de metal,
en la raya de lo oscuro,

se comienza a deshojar.


Federico García Lorca

Este post se lo dedico con cariño a Sakkarah esperando vuelva pronto a reabrir su blog. Voy a extrañar leerte, gracias por el afecto que vas dejando a tu paso. Te esperamos. Un abrazo
Inés

31 de octubre de 2009

A QUIEN SABRÁ PERDERME Y ACABARME


Aunque siempre viviste
con préstamos de amor, por cuenta ajena,
tú también necesitas
mirar alguna vez la luna llena
a través de los árboles;
perder el poco tiempo que te queda
buscando esa palabra
que significa todas las respuestas.
Te hace falta un milagro,
pero ¿en brazos de quién, qué primavera
vestirá lo desnudo
de esas cuatro paredes que te encierran?
Tú también eres noche,
ardiente oscuridad. Un hombre llega
tan sólo para darte
esas buenas razones de su ausencia.
No hace falta que pidas
más préstamos de amor a quien se acerca
procurando, inmutable,
que no termines de pagar tu deuda.

María Sanz




30 de octubre de 2009

PARA TI NO HAY PALABRAS


Para ti no hay palabras.
Hay sólo mudas páginas en blanco
y este lento caer
de las manos inútiles
que olvidaron y hallaron
letras
sueños
y árboles.
Hubo palabras antes.
Cuando el mar,
cuando el grito luminoso
de los últimos faros.
Para ti sólo hay tiempo,
no hay palabras.
Y el tiempo es infinito
ahora que te amo.

Maruja Vieira

25 de octubre de 2009

El alma tenías...


El alma tenías
tan clara y abierta,
que yo nunca pude
entrarme en tu alma.
Busqué los atajos
angostos, los pasos
altos y difíciles...
A tu alma se iba
por caminos anchos.
Preparé alta escala
-soñaba altos muros
guardándote el alma-,
pero el alma tuya
estaba sin guarda
de tapial ni cerca.
Te busqué la puerta
estrecha del alma,
pero no tenía,
de franca que era,
entrada tu alma.
¿En dónde empezaba?
¿acababa, en dónde?
Me quedé por siempre
sentado en las vagas
lindes de tu alma.

Pedro Salinas