Estoy y camino en tu cielo azul, el rincón del corazón donde todas las noches velo tus sueños, donde cada palpitación es un beso eterno.

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21 de julio de 2011

Where is my man?


Nunca te tengo tanto como cuando te busco
sabiendo de antemano que no puedo encontrarte.
Sólo entonces consiento estar enamorada.
Sólo entonces me pierdo en la esmaltada jungla
de coches o tiovivos, cafés abarrotados,
lunas de escaparates, laberintos de parques
o de espejos, pues corro tras de todo
lo que se te parece.
De continuo te acecho.
El alquitrán derrite su azabache,
es la calle movible taracea
de camisas y niquis, sus colores comparo
con el azul celeste o el verde malaquita
que por tu pecho yo desabrochaba.
Deliciosa congoja si creo reconocerte
me hace desfallecer: toda mi piel nombrándote,
toda mi piel alerta, pendiente de mis ojos.
Indaga mi pupila, todo atisbo comprueba,
todo indicio que me conduzca a ti,
que te introduzca al ámbito donde sólo tu imagen
prevalece y te coincida y funda,
te acerque, te inaugure y para siempre estés.


Ana Rossetti

2 comentarios:

TriniReina dijo...

Cuando endiosamos a alguien y lo perdemos, vemos su estela por todo sitio y lo vamos engrandeciendo aún más en la memoria, cuando, quizá, de tenerlo a nuestro lado, hace tiempo habría perdido su corona...

Maravilloso poema.

Besos

auroraines dijo...

TriniReina, tristeza y desolación por alguien que ya no está y se quiso tanto.
Maravillosa Ana Rossetti.
Besos